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viernes 20 de septiembre de 2019 - 4:03:39 AM
Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional
Instituto de la Magistratura

Valiosa jornada sobre el extraordinario impacto de la ley Justina en la AMFJN

Una trascendente jornada sobre normativa de procuración y trasplante tuvo lugar en el Auditorio 1 de nuestra Asociación. Contó la presencia de Ezequiel Lo Cane, el papá de Justina, la chiquita de 12 años que falleció en noviembre de 2017 mientras esperaba un trasplante de corazón. Luego de esa trágica situación, Ezequiel lideró una campaña pública que resultó en la sanción por unanimidad de ambas cámaras del Congreso de la ley 24.447 –la llamada ley Justina-, que facilita el proceso y rápidamente posibilitó significativos aumentos en la cantidad de donaciones y trasplantes en el país.
La jornada fue organizada a través de la Comisión de Capacitación y Actividades Académicas y en el marco del Instituto Superior de la Magistratura. Fue seguida por distintas seccionales del interior a través del sistema de videoconferencia y la presentaron el presidente de la AMFJN, Marcelo Gallo Tagle, junto al titular del Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), Alberto Maceira.
“Los juzgados que intervienen en un proceso donde hay un posible donante tienen una labor maravillosa, porque en la medida en que ellos se expidan aceleradamente pueden lograr que se realice rápidamente el acto de la procuración y entonces los órganos que se puedan donar tengan menos riesgo de perderse. Cada minuto cuenta y el accionar rápido de los juzgados hace que sea más efectivo”, explicó Lo Cane.
El presidente del INCUCAI mostró números que reflejan cómo la entrada en vigencia de la Ley Justina –en agosto de 2018- produjo inmediatamente un aumento significativo de donaciones y trasplantes. “Hubo 503 donantes de órganos en 2015, 514 en 2016 y 593 en 2017. En cambio, en 2018 hubo 701 con un impacto claro en la segunda mitad del año, y para 2019 estamos proyectando 908, que sería una cifra rçecord. En donantes de tejidos también hubo un crecimiento exponencial en la segunda mitad de 18, con 775 donantes”.

Maceira expresó que para el INCUCAI “es fundamental tener este tipo de charlas, por dos cuestiones fundamentales. Primero, necesitamos que la Justicia nos acompañe en todo estos procesos, que son complejos y que requiere resoluciones en tiempos muy cortos. A veces la Justicia tiene tiempos prolongados y es fundamental que entiendan que el proceso de trasplante es rápido. También es central es concientizar a la sociedad a través de la Justicia, porque es fundamental darle a todo aquel que ingresa en el proceso de donación y trasplante la seguridad de que el proceso esté avalado por el sistema sanitario y el sistema judicial”.
La directora de Asuntos Jurídicos del INCUCAI, Adriana Carballa, también participó en la actividad y explicó que “cuando el potencial donante fallece por muerte violenta, los jueces son un actor más dentro de este proceso, porque en esos casos el coordinador tiene que contar con la autorización judicial. El juez, a su vez, debe disponer la intervención de un médico forense, que es el que va a elevar un informe diciendo qué órganos o tejidos se van a poder ablacionar. Los plazos para el juez se acortaron en la nueva ley y entonces es importante poder coordinar todo el procedimiento. Antes el juez tenía 6 horas para autorizar la ablación y ahora este plazo se acortó a 4”.
La abogada Sandra Wierzba, designada para la Jornada por la AMFJN, subrayó que “el Poder Judicial tiene que tener una intervención activa y de mucha claridad acerca del diagnóstico de muerte para facilitar el proceso y permitir que los trasplantes se lleven a cabo en tiempo y no se pierdan vidas humanas”.
Wierzba aclaró que, si bien la figura del donante presunto ya existía en la ley anterior, en la nueva norma hay un cambio muy sustancial, ya que se incorporó “el consentimiento presunto duro. Antes el testimonio que tenía que dar la familia era un proceso bastante formal que desalentaba los procedimientos porque cuando había que firmar papeles de determinado contenido la familia se echaba atrás. Ahora el consentimiento presunto es duro: si la persona no dejó registrada su negativa el órgano se puede donar”.

JAVIER GONZALEZ TOLEDO /ph.