Tangos y emoción, en el homenaje al maestro del sainete porteño

El auditorio 1 de nuestra Asociación fue escenario de una emotiva evocación de Alberto Vaccarezza (1886-1959), el gran poeta, dramaturgo y autor de letras de tango, exponente máximo del sainete porteño.

El vicepresidente de la AMFJN en representación del Ministerio Público de la Defensa (MPD), Atilio Alvarez; la presidenta de la Comisión de Cultura, Andrea Centonze; y el coordinador de esa comisión, Alberto Giordano, realizaron la presentación jornada, que tuvo su apertura con la conferencia “Historias de sainetes, tangos, sueños y poesía”, a cargo de Antonio Francisco Alberto Vaccarezza, nieto del gran autor, con quien tuvo mucho trato, ya que Alberto Vaccarezza falleció en 1959, cuando el expositor tenía 21 años. Antonio Vaccarezza, además, ha tenido una estrecha conexión con muchos socios de nuestra institución, ya que durante 35 años fue odontólogo de la Obra Social del Poder Judicial de la Nación, como lo señaló Atilio Alvarez.

“El sainete es una obra teatral, frecuentemente cómica, aunque puede también ser seria, siempre de ambiente y personajes populares. Se interpreta en uno o más actos y como pieza independiente. Tiene su origen en el entremés, que era una pieza corta y jocosa que se daba en los intervalos de las extensas obras del teatro clásico”, explicó Vaccarezza.

El conferencista enseñó que la llegada masiva de inmigrantes a nuestra tierra está en el origen del sainete:“Los inmigrantes llegaron y, luego de pasar por el Hotel de los Inmigrantes, iban a vivir a los inquilinatos o conventillos, que eran viviendas colectivas, donde se compartía el patio y el baño, a similitud de los conventos. Ahí empezó el sainete porteño”.

 

 

Durante la conferencia se recordó especialmente a El conventillo de la Paloma. “Tal vez no fue su mejor sainete, pero sí fue el más popular, el que más prendió”, dijo Vaccarezza, quien también se explayó sobre la diferencia entre sainete y grotesco: “El sainete transcurre de la puerta de la pieza para afuera. Es en el patio del conventillo, generalmente, donde suceden todos los encuentros y desencuentros entre los protagonistas. El grotesco es una derivación del sainete hacia lo profundo, hacia el drama. Mi abuelo lo evitó siempre, porque lo suyo fue lo festivo, la ironía sin malicia, con sabor popular. En el grotesco los hechos transcurren en el interior de las habitaciones o incluso en en el interior de las personas y tiene un desenlace dramático”.

El nieto del gran dramaturgo recordó que Vaccarezza fue gran amigo de quien está considerado como el máximo exponente del grotesco en nuestro país, Armando Discépolo.

Tangos en el foyer

Los presentes se trasladaron luego al salón foyer de nuestra sede, donde se disfrutó de un carrousel de tangos con letras de Alberto Vaccarezza. Los maestros Jorge Sequeira, en bandoneón, y Ulises Abendaño, en piano, ofrecieron su música, bailada por la pareja integrada por Iara Barrientos y Sebastián Ibarra, de la compañía Pasional Tango Show.

Finalmente, el destacado tenor lírico Marcelo Jorge Fandiño, integrante del Ministerio Público de la Defensa, se lució cantando cuatro conocidos tangos: Desde el alma, Naranjo en flor, Cafetín de Buenos Aires y Chiquilín de Bachín.

La jornada finalizó  con un brindis y un festejado ejercicio de coro en el que participaron todos los asistentes, sobre el estribillo de la grabación del que es el tango más optimista que entonó Carlos Gardel: Otario que andás penando, con letra, por supuesto, del gran Alberto Vaccarezza.