Reforma Procesal Civil y Comercial

El panel en que se discutió la reforma Procesal Civil y Comercial estuvo integrado por cuatro destacados especialistas: Eduardo Oteiza, Mario Kaminker, Roland Arazi y Jorge Rojas. El moderador fue Marcelo Gallo Tagle, secretario general de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional.

Kaminker hizo hincapié en las complicaciones que plantea el hecho de que los jueces deban encargarse de una cantidad de tareas que no le corresponden: “Estamos con paradigmas frustrados, que no pueden seguir. Nos estamos manejando con paradigmas que no respetan la verdad de las actividades que cada uno tiene que hacer. Se habla de que los jueces tienen que hacer lo que los jueces tienen que hacer. Es muy importante que nosotros tengamos la oralidad y la inmediación, como se plantea, pero para poder tener eso tenemos que separar lo que es juzgar de lo que no es juzgar. Los jueces tienen que ocuparse se un montón de cuestiones que no le corresponden y tienen que dejar de lado las cuestiones que le son propias, que son las trascendentes”.

Kaminker señaló que son muy importantes la oralidad y la inmediación, pero advirtió que mientras no se dividan las tareas que cada uno tiene que cumplir en el tribunal, no existe ninguna posibilidad de éxito.

Roland Arazi, premio Konex de Platino 2016 en la categoría Humanidades, se refirió a los objetivos que el ministerio de Justicia planteó para el nuevo Código, que tienen como eje la promoción de la inmediación y la concentración como garantía de la transparencia de los procesos.

“Si no hay un cambio cultural los cambios de leyes no van a modificar nada. La rutina nos lleva a repetir siempre exactamente lo mismo”, dijo Arazi.

“Ese cambio cultural tiene que ser fuerte para lograr modificaciones. Lo central no es el cambio de norma, sino de conducta. Tenemos que ser estrictos en hacer un Código que claramente sancione la mentira y se exija una actividad mucho mayor del juez”, insistió.

“Yo fui juez durante 35 años y puedo decirles que los jueces somos renuentes a pedir prueba anticipada. Pero el proyecto agrega dos hipótesis más en que se puede anticipar la prueba. Esto es un cambio importante”, cerró Arazi.

Jorge Rojas, presidente de la Asociación Argentina de Derecho Procesal e integrante del tribunal de arbitraje de la Bolsa de Comercio, afirmó que la Argentina está imbuida de un fuerte espíritu liberal y logró su independencia sobre la base de doctrinas liberales. “La importancia que le dimos a la ley fue tan marcada que no nos dimos cuenta de que formaba parte del aire hasta que el mundo cambió, cuando empezaron a aparecer los tratados internacionales de Derechos Humanos”.

Rojas valoró que, luego de la recuperación democrática en 1983 , la Corte Suprema de Justicia de la Nación empezó a reconocer, ya antes de la reforma constitucional de 1994, el valor de los tratados internacionales de Derechos Humanos.

“Para tener un nuevo Código tenemos que asumir que la función que le toca ahora al juez es distinta a la tradicional. Ahora el juez tiene que ponderar la aplicación de la ley conforme los hechos del proceso pero controlando que la Constitución Nacional y los tratados internacionales sean respetados”, agregó.

Eduardo Oteiza, por su lado, señaló: “Hoy se plantea el desafío de hacer un Código nuevo y se asume toda la complejidad que esto implica. Es muy difícil explicar todo en un momento. A veces caemos en el error de simplificar algunos puntos centrales. Hoy el desafío es mayúsculo. Hay algo que en general se habla, que es el costo que significa una reforma. Las reformas en general son caras pero lo que no se dice es el costo que tiene esto hoy: lo que invierte el país en Justicia es un monto increíble y el resultado es muy bajo. Hoy estamos perdiendo muchísimo dinero producto de lo inadecuado de sistemas que se siguen usando”.

Oteiza, quien integra el equipo redactor del nuevo Código Procesal Civil y Comercial, reveló que el objetivo es llegar a fin de año con el Código terminado.