María Lilia Díaz Cordero, en la Cumbre de Mujeres Jueces y Fiscales

La Presidente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional, María Lilia Díaz Cordero, participa de la Cumbre de Mujeres Jueces y Fiscales en materia de trata de personas y crimen organizado en la Casina Pio IV, Ciudad del Vaticano.

María Lilia Díaz con el Monseñor Sánchez Sorondo.

Representantes de todo el mundo compartieron en la oportunidad sus experiencias, éxitos y mejores prácticas en la lucha contra la trata y el crimen organizado invitados por el arzobispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de las Pontificias Academias de Ciencias y Ciencias Sociales, donde se desarrolló la Cumbre.

El propósito de la Cumbre es “contribuir al debate moral sobre el desarrollo sostenible, que incluye la protección del medio ambiente y la ecología humana, a la luz de la encíclica Laudato si del Papa Francisco, en cuanto a la globalización de la indiferencia y a la trata de personas”. Se trató de una actividad donde solo se debatieron aspectos técnicos de los delitos de trata y corrupción.

Además de Díaz Cordero, por nuestro país fueron invitadas la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, la jueza de la Cámara de Casación Penal Ana María Figueroa; la jueza federal María Servini de Cubría y la Ministra del Superior Tribunal de Justicia de Misiones, Cristina Leiva.

María Lilia Díaz Cordero agradeció al Papa Francisco por su compromiso con los más vulnerables y en especial al Monseñor Sánchez Sorondo por la iniciativa de la cumbre. Durante su exposición, la presidente de la AMFJN se explayó sobre los avances de nuestro país en el combate a la Trata de Personas, la actualización normativa y sobre las permanentes actividades de nuestra Asociación en términos de actualización de la problemática. Asimismo, recomendó la lectura del trabajo Crimen y Pecado, escrito por el Papa cuando todavía era el Cardenal Bergoglio en 1990.

FRAGMENTOS DE LA INTERVENCIÓN DE MARIA LILIA DIAZ CORDERO

“El Derecho Internacional de los Derechos Humanos ha avanzado sustancialmente mediante la interpretación evolutiva de los instrumentos internacionales de protección a las víctimas que hoy localizamos en la trata de personas. Esta práctica criminal que tiene entre víctimas a mujeres, niñas y adolescentes constituye uno de los fenómenos sociales y criminales que más nos angustia por estos días. Más porque se trata de seres humanos vulnerables, como se ha repetido tantas veces, pero nos duele por tratarse de seres humanos indefensos. Si no cuidamos a nuestros niños, perderemos el futuro”.

 

“Los países de América Latina, como en otras regiones del mundo, están afectados en distinto grado o forma por condiciones de inequidad económica e inseguridad, pobreza generalizada y falta de oportunidades, por lo que convierte a la región en especialmente vulnerable. La situación se profundiza cuando advertimos que en el mundo entero estamos sumidos en una crisis de valores. La ejemplaridad fue reemplazada por el exitismo y se borraron los límites entre lo ético y lo inmoral”.

 

“A partir de la firma del protocolo de Palermo [de la Convención de las Naciones Unidas] en 2008, se incorporaron nuevas figuras penales en nuestro país. No existía la Trata de Personas como delito tipificado. Se ha logrado que el consentimiento no sea una causal de exoneración de responsabilidad del delincuente y también se elimina la necesidad de acreditar la existencia de daño, violencia o amenaza. También se sanciona el simple ofrecimiento de trata, aun cuando fuera rechazado, que produce un adelantamiento de punibilidad. La captación de la voluntad también es sancionada y se han enumerado todos los hechos que son tipificantes de esta conducta, incluyendo la pornografía infantil o la representación de cualquier espectáculo con dicho contenido”.

 

“Ante la existencia de tantos cuerpos normativos, programas y demás fuentes, resulta habitual preguntarnos por qué los resultados son tan magros. Desde la Asociación que presido hemos recorrido a lo largo y ancho del país llevando cursos específicamente sobre trata, género y derechos humanos, abiertos a cada comunidad. Solo la capacitación puede darnos libertad, es un imperativo ético sobre el que operan en los magistrados. Debo destacar también la misión de la Defensa Pública en nuestro país, que se desempeña con una calidad impresionante”.

 

“Tenemos la necesidad de contar con recursos de todo tipo, para que la letra fría de la ley se haga realidad en toda su dimensión y llegar a hacer justicia adecuadamente. Debemos profundizar las investigaciones y fomentar la creación de equipos interdisciplinarios, porque son delitos que llevan muchas etapas. No debemos contentarnos con atrapar al último eslabón, tenemos que ir caminando todo el recorrido hasta llegar a las cabezas”.