La primera presidenta mujer de nuestra historia

“Esta vez nos toca a las mujeres. Esperemos estar a la altura de la tarea que desarrollaron los caballeros que nos precedieron en los 88 años de historia de la Asociación de Magistrados”, dijo María Lilia Gómez Alonso de Díaz Cordero, en la noche del 24 de noviembre, recién elegida como presidenta de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional (AMFJN). La ganadora, de la Lista Bordó, improvisó un discurso en la planta baja de nuestra sede, rodeada por Luis Cabral, Miguel Caminos, Raúl Madueño y Ricardo Recondo y otras decenas de magistrados y funcionarios que la aplaudieron y le mostraron su afecto. Entre quienes se acercaron a saludar a la ganadora también estuvieron sus competidores en la elección: Alberto Lugones (Lista Celeste) y Rafael Barreiro (Lista Compromiso Judicial).
“Suceder a estos presidentes no va a ser tarea sencilla. Es un gran honor y un desafío muy grande. Quiero que todas las listas de la Asociación se sumen porque sólo con la experiencia de todos vamos a hacer el mejor trabajo”, dijo la nueva presidenta, quien obtuvo 942 votos (48% del total). La Lista Celeste consiguió 610 (31%) y Compromiso Judicial, 21%. Votaron, en total, 1987 asociados, ya que hubo 17 votos en blanco y 5 impugnados.
Gómez Alonso, que es jueza de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial de la Capital, aseguró que sostendrá las banderas históricas de la Asociación, de defensa de la independencia del Poder Judicial y de impulso a la capacitación de sus socios.
“Tenemos que cambiar la imagen hostil que se tiene del Poder Judicial, que no responde a la esencia de sus integrantes. Debemos trabajar para que la sociedad confíe más en nosotros, ya que la gente necesita confiar en sus jueces para dormir tranquila”, explicó.
La nueva presidenta también ratificó su postura de rechazo firme a la forma en que se pretendió instrumentar durante 2016 el traspaso de la Justicia Nacional a la jurisdicción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuando contó: “Me llamó el ministro de Justicia, Germán Garavano, para felicitarme. Yo le dije que vamos a trabajar juntos pero también nos vamos a pelear, porque nosotros vamos a impedir que la Justicia Nacional se desmembre. Todos conocen mi postura, que es la que siempre he tenido”.